martes, 12 de junio de 2007

Lluvia...



La lluvia tiene un triste encanto,

la ciudad se agita...un dulce caos,
todos corren y yo sólo pienso en tí,
quiero verte,
sentirte;
mírame directo a los ojos,
allí verás que la lluvia trajo hasta mis ojos tu amor,
tu olor se mezcla con el suave aroma de la humedad;
te extraño,
me haces falta...
Me encantaste,
tan simple cómo que te quiero,
en mi mente,
conmigo...ahora y siempre.



Es curioso que suela escribir sobre amor y demases siendo que no conozco tal sentimiento y constantemente reconozco que vivo en una desesperante espera del amor, pero del verdadero. No digamos que soy una prominente escritora pero al menos lo hago porque me gusta, lo hago con el Alma; quizás en mis escritos reflejo inconscientemente la soledad infinita que hay en mi Alma y el anhelo de encontrar a ese alguien que me haga sentir lo que nunca antes he sentido...amor puro y bonito; tal vez sea utópico de mi parte pensar así pero me he dado cuenta que si espero de esa forma a ese alguien es porque en mis sueños, en los cuales me permito perder noche a noche y día tras día, me olvido y escapo de la realidad que tanto me asusta pero que a fin de cuentas es en la realidad en la que vivo pero a la cual no quiero acostumbrarme...simplemente no puedo, no es mi naturaleza.

La lluvia trae inevitablemente recuerdos y melancolías de antaño, cosas que quizás es bueno olvidar pero que no se pueden borrar de la mente, porque por mucho daño que nos causen son parte de nuestras vidas y ahí están y ahí estarán siempre.

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